En definitiva es como cuando te propones cambiar compañía telefónica, tantos y tantos años en la misma compañía y todo para tener un móvil, Nokia, de primera generación, con la pantalla rayada, y de un color que ahora mismo se encuentra entre el negro y el gris. La tecla "i" no funciona con lo que palabras como "yr, hystoria e ydealista" comienzan a formar parte de tu ortografía habitual.
Asique llega el día en el que pierdes una estupenda oferta de trabajo porque tu estupendo móvil no le a dado la real gana de sonar, después de los primeros estados de euforia, "yra" y desesperación das el paso, y llamas ¡a la competencia!
Ahí sí que has dado en el clavo, que servicio más bueno, que chica tan amable, la música de espera no es irritable, te ofrecen un servicio estupendo, llamas gratis, y un maravilloso Smartphone lleno de nuevas aplicaciones con el cuál hasta el perro va a saber dónde estás en cada momento.
Y ahora, cuando estás dispuesto a dar el paso, suena una llamada telefónica. Un número corto, pequeño, sumiso, una voz apenada que te pregunta por qué de tu abandono, porque renuncias a tantos años de compañía y como eres completamente inestable y bipolar sientes una profunda admiración por esa compañía de mierda, con su servicio de mierda y sus caras llamadas de...
Pero oye, por lo menos te ofrecen un nuevo móvil esta vez de segunda generación, la tecla "i" funciona perfectamente y encima te as ahorrado todo el nuevo papeleo.
Y que aprovecha las cosas sencillas que para difícil ya está la vida...
Por cierto...llámame tú que no tengo saldo...
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