miércoles, 11 de enero de 2012

Dónde quedó el Noviembre dulce...?¿





La vida es como cuando hacemos una tarta, buscamos la receta con esmero, la que mejor satisfaga tus necesidades.
 Vamos al mercado en busca de los productos de mejor calidad, aveces cueste lo que cueste.Miramos, decidimos, dudamos... 
Vas a la cocina, la cocina te toca, nadie lo decide, posiblemente, como siempre, hay gente afortunada que puede elegir, mientras los demás nos conformamos con la cocina que nos toca. Podemos poner unas flores en una esquina, un delantal con fresas, o guardalimones por algun cajón, pero la falta de ventilación, el fogón que no funciona, o la nevera que se queda abierta nos toca por caprichos de la vida. La mayoría de nosotros no tenemos el suficiente poder adquisitivo como para hacer reformas.
Y te acomodas, y esperas que esa tarta quede perfecta y da igual que la cocina sea fea, insuficiente o anticuada, porque lo que importa es el tiempo que inviertes en batir la masa, el secreto es batir, (no lo vayas diciendo por ahí  entonces habrian tartas buenisimas por todas las esquinas y todos engordariamos tanto que modas Mata seria una multinacional y yo no podria ir al gym en Mayo porque estará todo el mundo matándose para poder ponerse un bikini sin tantas "chichas".)
Y después de haber invertido toda una tarde, de haber batido como nunca, y de haber cortado fresas como si fueran las últimas sobre la tierra, la metes en la nevera y esperas a poder probarla. La miras, te sientes orgulloso, le sacas alguna que otra foto, quien sabe si volverás a tener toda una tarde disponible para dedicarla a batir. Te da tanta pena meterle un cuchillo, algo que es de tu creación, pero te atreves, porque ese era tu objetivo, siempre nos alejamos de los objetivos principales...
Y ahi esta, la pruebas y disfrutas de ella, de la satisfaccion, es un estado de felicidad plena, no existe nada más. Pero al igual que el puñetero orgasmo es momentáneo, como todo...pero un dia te sientas en medio de un parque y observas la vida, desde las hormigas se suben en tus zapatos, hasta el joven fuerte y fibroso que corre para mantener una apariencia, pasando por la pareja en su primera cita y terminando en una persona mayor que solitariamente le da de comer a las palomas. Y es en ese momento cuando piensas que si no tienes tiempo de cocinar siempre estará esa pasteleria en la esquina, dónde aunque no le dediquen tanto tiempo a batir y lo haga una maquina, al fin y al cabo son tartas, no estarán igual de buenas, pero si engordaran lo mismo...¿no?...






¿Que fue del Señor Don Gato, sentadito en su tejado que recibió
 una carta si se quería casar con una gata blanca?

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